El folk minimalista y cautivador de Cat Power

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Hoy queremos dedicar nuestra entrada a Marie Marshall, más conocida como Cat Power, Atlanta (Georgia) 1972, una de las máximas representantes de la música independiente y alternativa en todo el mundo durante tres décadas y de la que sabemos muy poquito desde hace tres años cuando publico «Wanderer», hasta ahora su último disco. Songwriter, cantante, guitarrista, pianista y productora, su talento se forjó muy joven tocando en los bares de los estados del sur de Estados Unidos, muy pronto lejos de casa huyendo de sus problemas familiares (padres separados y ausentes), infancia y juventud problemática que han marcado su vida y su carrera profesional. Abandonó la escuela y se mudó a Nueva York con 20 años. Allí grabó sus dos primeros discos en un mismo día, Dear Sir (1995) y Myra Lee (1996), marcados por sus traumas e impregnados de dolor, pero que le reportaron un importante éxito y el fichaje por el sello Matador.

«What Would the Community Think» (1996) y «Moon Pix» (1998) le dieron el impulso suficiente para un calendario de giras interminable y un ascenso a la fama turbulento. Un folk minimalista y un look moderno y despreocupado la alzaron a lo más alto dentro del circuito de festivales y publicaciones especializadas, convirtiéndose en un verdadero referente generacional.

En 2000 se publica «The Covers Record», una colección de versiones de artistas como Bob Dylan, The Velvet Underground, los Rolling Stones o Moby Grape que había grabado en los años previos.

Cat Power se vio envuelta durante varios en una vorágine interminable difícil de controlar alcanzando el máximo de popularidad mediática. En 2008 publicó su segundo disco de versiones, «Jukebox», se introdujo en el mundo de la moda y del cine. Todo ello, acompañado por los habituales excesos del negocio y la personalidad especialmente introvertida que asoma en sus letras, la llevaron a un colapso tras el que tomó la decisión de retirarse y dedicarse en exclusiva a su vida familiar.

Tan sólo ha vuelto para publicar dos discos en 12 años, «Sun» en 2012 (todavía para Matador) y «Wanderer» en 2018 para Domino, habiendo encontrado el equilibrio según deja entrever en sus muy escasas entrevistas y apariciones públicas, aunque su caché y su prestigio sigue siendo el de una artista de primerísima fila. Esperemos volver a saber de ella muy pronto, pero de su carrera profesional. Los asuntos escabrosos y personales no tienen cabida aquí.

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